Poemas para niños: Pequeños

Poemas para niños: Pequeños

poema para niños
Porque somos pequeños…
¡Jugamos!
¿Qué somos traviesos?
¡Somos… niños!
Con pecas o coletas
Con baberos o chupetes
Con pañales u orinales
Siempre únicos, y originales
Compartimos con cariño
Caracolas hojaldradas
Caramelos, chocolates
Mandarinas y yogures
Porque somos pequeños…
¡Juguemos!
¡Somos… niños!
¡Soñemos!
Que ya tendremos tiempo
De crecer por encima
De tu ombligo
Y ponernos solos
la bufanda y el abrigo

Estrella Montenegro

Poema infantil: Un cocodrilo miedoso

Poema infantil: Un cocodrilo miedoso

Poema infantil

Un cocodrilo miedoso

Paseaba por el Nilo

Fíjate lo que te digo

Todo le daba miedo

Todo… todito… todo

Incluyendo… hasta ¡su ombligo!

Miedo le tenía al frio

Por no usar abrigo

Era tan asustadizo

Que un día fíjate lo que hizo

Como por arte de magia

¡Rizo… el rizo!

Se escondió bajo la arena

Creyendo que era una hormiga

Al no poder respirar

Le entró dolor de barriga

Con el dolor se asustó

¿Por qué no se estará quieto?

Tranquilo tomando el Sol

Como hace el cocodrilo

Sea o no del rio Nilo

Estrella Montenegro

Cuento infantil: Edgar y Gael

Cuento infantil: Edgar y Gael

cuento infantilEdgar siempre estuvo allí, incluso estaba antes de nacer él. No recordaba aquel rinconcito entre la mesilla y el armario sin su amigo Edgar.

Al principio simplemente se observaban, y cuando nadie les veía Edgar le guiñaba un ojo y le contaba historias increíbles.  Incluso cuando aún no sabía hablar, pero ya gateaba le señalaba con sus manitas chicas, y su madre le preguntaba… ¿qué quieres Gael? Entonces estiraba y encogía los dedos de las manos para que Edgar viniera, y…¡venía! porque su madre se daba cuenta que lo que le estaba pidiendo su hijo, no era otra cosa que aquel enorme peluche de dragón.

Lo de llamarle Edgar fue cosa de los cuentos que todas las noches le narraban sus padres, porque él siempre quería que estuviese más cerca, tan cerca de él, que un buen día terminaron durmiendo en la misma cuna.

Aquella noche su padre le dijo…

-Gael tenemos que buscarle un nombre a tu dragón

-¡Sí!

Contestó porque ya sabía pronunciar algunas palabras como… mamá, papá, si, no, agua, el nene, entre otras, así que su padre comenzó a decir nombres…

-Ernesto!!!

-¡No!

-Rubén!!!

-¡No gusta!

-Edelmiro!!!

Y otros tantos más hasta que ya cansado pronuncio…

-Edgar!!!

-¡Sí…!

¡Por fin su padre había averiguado como se llamaba su dragón! Porque una cosa era que su padre quisiera ponerle un nombre, y otra muy diferente que no lo tuviera, y su amigo se llamaba Edgar desde hacía ya mucho tiempo. Puede que incluso más tiempo que años tenía Gael.

Ambos eran inseparables, tan inseparables que cuando había que bañar a su dragón en la lavadora, Gael se sentaba al lado para que no tuviese miedo y no se perdiese entre las vueltas del centrifugado.

Y así pasaron muchos meses, hasta que Gael se olvidó de Edgar, porque tenía muchos otros juguetes en su cuarto para entretenerse, juguetes de niño mayor.

Su dragón muy paciente le observaba desde aquel rincón que había entre la mesilla y el armario. Sin protestar, sin decir absolutamente nada, como el mejor de los amigos… sin quejarse para nada, aguardando pacientemente que en cualquier momento se acordara de él, y volviesen a jugar juntos.

Un día siendo Gael algo más mayor, su madre le propuso regalar alguno de sus juguetes a niños que no los tuvieran.

-¿Sabes qué vamos a hacer hoy?

Le dijo su madre mientras le untaba una rebanada conpate para merendar

-¡No sé!

-Pues vamos a hacer una caja con todos los juguetes que te sobren, con aquellos con los que ya no juegas, y se los vamos a regalar a los niños que no tengan ninguno… ¿qué te parece?

Al principio no lo entendió muy bien, pero en el colegio le habían enseñado a compartir, a no se egoísta, y eso sin duda alguna tenía que ver con aquello que había aprendido en clase. Así que no dudo en aceptar la proposición de su madre.

Al cabo de un rato cuando ya había merendado, hecho los deberes y colocado su cuarto, su madre apareció con una caja de cartón vacía.

–          ¡Bien Gael! Vamos a llenar esta caja vacía de ilusiones ¿Qué juguetes vamos a dar?

Entonces su madre miró a Edgar, lo agarró y lo metió en la caja, pero Gael le dijo que no

–          ¡No mamá… no! a Edgar no

–          ¿Por qué?

–          No ves que es muy grande y solamente él, ya la llena

–          Tienes razón, llenémosla con otros juguetes

Metieron algunas pelotas de colores, con las que no jugaba y estaban prácticamente nuevas, unos rompecabezas que ya no le valían porque eran de bebes, unos patines que le estaban pequeños, lapiceros de colores que tenía repetidos porque en algunos cumpleaños le regalaban las cosas por duplicado, incluso por triplicado.

Cuando la caja estuvo bien llena, su madre volvió a coger a Edgar, pero Gael se lo quitó de las manos.

-¡A Edgar no…!

-¿No eres ya un poco mayorcito para peluches?

-Puede que sea mayorcito para peluches, pero no voy a regalar a Edgar, ese rincón sin él no sería el mismo ¿quién vigilará la puerta mientras yo duermo?

-No me digas que con lo mayor que ya eres, tienes miedo a la oscuridad… ¡que ya no eres un bebe!

-¡Edgar no…!

Decía mientras su madre intentaba arrebatárselo de las manos, dándole todo tipo de explicaciones.

-¡Tendrás más espacio en la habitación! ¡No eres un niño chico! De hecho… ¿Cuánto tiempo hace que ya no juegas con él?

Hasta que su madre comenzó a sofocarse, con aquel tira y afloja y se rindió

-¡Esta bien… está bien! Quédate con tu dragón, el día que estés preparado para que vaya en busca de un nuevo amigo lo liberaras.

Y puede que tuviese razón, pero aquella tarde volvieron a jugar a caballeros y castillos como cuando era más pequeño, y apenas podía llevarle de un lado al otro del cuarto.

Edgar supo que su amigo era Gael, y que él… era el amigo de Gael, al menos hasta que se hiciera lo suficientemente mayor y tuviera que buscar a otro niño, para vivir mil aventuras imaginadas.

Naturaleza curiosa: El desconocido almiquí

Naturaleza curiosa: El desconocido almiquí

almiquí

Hoy hablaremos de uno de los animales más extraños y curiosos de la naturaleza, propio de la fauna de las Antillas Mayores, oriundosde las islas de Cuba y La Española.

El Almiquí o Solenodonte es uno los animales más raros que existen en peligro de extinción. Veamos algunas de sus características.

El género Solenodon, al que pertenecen las únicas dos especies vivas de almiquíes (se conocen dos especies extintas), es exclusivo de estas islas caribeñas y sus representantes son considerados fósiles vivientes. Son tesoros vivos de la fauna arcaica de la región ya que existen y han permanecido prácticamente sin cambios desde el período Cretácico.

El desconocido almiquí

Es un animal nocturno, solitario y muy escurridizo, por lo que se hace muy difícil verlos en su medio natural. Los almiquíes tienen un hocico alargado semejante a una trompa, ojos muy pequeños con una visión muy reducida y patas con garras muy desarrolladas, especiales para destrozar raíces, ramas podridas y escarbar el suelo del bosque en busca de sus alimentos preferidos: insectos, lombrices, pequeñas ranitas, reptiles y cangrejos, principalmente.

A pesar de no medir más de 53 cm de largo, incluyendo la cola en el caso de la especie cubana, y unos 30 cm en el caso de la de La Española, los solenodontes (nombre comúnmente empleado en la República Dominicana), son unos verdaderos gigantes entre los suyos. Sus parientes más cercanos, los topos y sobre todo las musarañas son por lo general bastante más pequeños que ellos.

Naturaleza curiosa: El desconocido almiquí

Estos animales son pacíficos y tranquilos, pero cuando se ven amenazados no dudan en defenderse con las armas que poseen. Ante las posibles agresiones suelen erizar sus pelos, lo cual también les da una apariencia de mayor tamaño, pudiendo con ello intimidar a su enemigo. Si esto no fuera suficiente, pueden emitir chillidos y gruñidos, mostrar los dientes y segregar un líquido semejante al aceite que posee un olor fuerte y desagradable.

Sus dientes además están perforados, presentando un canal por el que fluye una saliva con sustancias tóxicas que inmoviliza a sus presas, aunque su efectividad como método defensivo no está suficientemente demostrada.

Si tienes algún día la inusual y magnífica oportunidad de encontrarte con un almiquí, evita tocarlo o asustarlo. Obsérvalo con la firme certeza de estar viviendo una experiencia singular y seguramente irrepetible.

Naturaleza curiosa: El desconocido almiquí

Poema infantil: Erase un elefante

POEMA INFANTIL: ERASE UN ELEFANTE

Poema infantil

Erase un elefante arrogante

con una trompa… elegante

que siempre lucia contoneante

Erase un elefante garboso

sus dos grandes orejotas

le daban un aire gracioso

Como era muy refinado

espantaba a las moscas

moviendo de lado a lado

su rabito acicalado

Erase un elefante…

muy fino, gracioso y elegante

caminaba muy airoso

como si pesase poco

Era cuestión del talento

lo de no caminar lento

aunque lo hiciera calmoso

lo de parecer liviano

aunque fuera casi obeso

Estrella Montenegro

Manualidades. Cómo hacer un disco volador o frisbee

Cómo hacer un disco volador o frisbee. Lanzar discos voladores (frisbee) puede ser una salida entretenida,demás haremos algo de ejercicio, y requiere de muy poca habilidad. Hacer nuestro propio disco volador en casa nos ahorrará algo de dinero y pasaremos un rato entretenido, antes de salir con él a volarlo.

disco volador, frisbeeSabías que… el primer frisbee aparece en California, EEUU, alrededor de 1903, cuando grupos de jóvenes de Bridgeport, se divertían tirándose unos a otros los moldes de las tartas, fabricadas por la empresa Frisbie Pie Company (empresa de Joseph P. Frisbie). No obstante, su introducción y popularización se debe a la práctica de esta actividad por parte de los soldados en las bases militares tras la II Guerra Mundial.

En 1946 Walter Frederick Morrison patento el primer disco volador al que llamo Pluto Platter, que no adquirió mucho éxito al estar construido de baquelita y romperse tras cada caída.

En 1950 la empresa de juguetes Wham-O compró la patente a Morrison y comenzó a construirlo en material plástico. Este cambio resultó en una enorme popularidad del juguete. Finalmente, se empiezan a crear juegos y deportes que utilizan un disco volador, entre los cuales se destaca el ultimate.

En 1967 se crea la Asociación Internacional de Frisbee y con ello el primer reglamento oficial.

En 1974 se celebró el primer campeonato del mundo de Frisbee, el Rose Bowl en Pasadena (California).

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Los materiales

No necesitamos muchos materiales para fabricar nuestro disco volador blando, lo cual hace que esta manualidad sea bastante económica. Los productos de papel son probablemente los materiales más fáciles y accesibles de usar para crear nuestro disco; podemos utilizar platos de papel, cartón o plástico. A parte de eso necesitaremos unas tijeras, pegamento, grapas y elementos para decorarlos como pintura, rotuladores, brillo y lentejuelas, dependiendo de cómo quieras decorar tu disco volador.

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Cuento infantil: Aitor y su tambor

Cuento infantil: Aitor y su tambor

Cuento infantil
Si los padres de Aitor hubiesen sabido que pasaría con el regalo que le hicieron por su cumpleaños, no se lo hubieran creído.

Tan solo un regalo quería Aitor para su cumpleaños, el deseaba tener un instrumento musical. Lo dijo cada vez que le preguntaban… ¿Qué quieres por tu cumpleaños? Y él siempre contestaba… ¡Quiero un instrumento musical!

Puede que no le tomaran muy enserio, porque cuando llegó la fecha señalada sus abuelos le regalaron un tambor de juguete.

Aitor lo miró muy contento, dio las gracias y desde ese preciso instante comenzó a tamborear; también comenzó una especie de tortura auditiva para los que le rodeaban ese mismo día.

El día de su cumpleaños le dejaron tocar el tambor sin queja ninguna, pero los días precedentes no le fue tan fácil.

Su madre le decía…

-¡Aitor deja ya de tocar el tambor! No prefieres pintar con los colores

Pero él quería tamborear, y además hacerlo bien, para lo cual necesita muchas horas de entrenamiento, y su madre parecía no entenderlo.

-¡Aitor… ya está bien con el tambor!

Le decía continuamente, y cada vez más enfadada, pero Aitor se negaba a abandonar lo que tanto le gustaba. Así que busco una alternativa para que a su madre no se le levantaran aquellas migrañas tan malas, esas que le entraban cada vez que él se ponía a tamborear.

Después de pensar y pensar para encontrar una solución, decidió bajarse a la calle y tocar allí, como hacían algunos de esos músicos que él veía cuando paseaban por el centro de la ciudad.

Buscó un lugar para estar cómodo, como hacía calor se puso debajo del toldo de la panadería de la esquina de su calle, y allí mismo comenzó su particular partitura.

Pero claro a la panadera tampoco le gustaba escucharle, no se quejó lo primeros veinte minutos, pero al cabo de una hora se lo hizo saber.

-Aitor cielo… no podrías irte con la música a otra parte

-¿Por qué? ¿Es qué no le gusta la música?

-No es eso… no es eso, es que cada vez que abro el horno con los suflés, se me vienen abajo, ya he tirado una docena, comprenderás que no puedo andar tirando la mercancía porque tú toques el tambor.

Como le pareció una explicación muy lógica, y no quería que su amiga la panadera perdiese dinero, se fue un poco más lejos, se marchó a la plaza, y debajo de los olmos que había en la entrada de la iglesia comenzó a tocar.

Los pájaros cantaban más alto mientras el tamboreaba, era un concierto natural y espontáneo entre él y los pájaros, se lo estaba pasando en grande cuando el párroco se acercó.

-¡Aitor…! No podrías tocar el tambor en otro sitio, a nuestro señor le gusta la música, pero a las personas que vienen a rezar les gusta el silencio para poderlo hacer en paz ¿no te importa? Podrías irte al parque, seguro que allí puedes tamborear con algún otro niño.

¡Otra vez a cambiar de escenario!… ¡Otra vez! Nadie parecía apreciar su gran sentido artístico, por otro lado quizás tuviese razón el párroco, y en el parque hubiese algún niño que quisiese unirse a él y así formar un grupo.

Así que se fue hacia allí con más ganas de tamborear que antes, se sentó en el césped debajo de un sauce y reanudó su concierto….”¡tun…taratan… taran…turun…tun…toroton…toron…!”

Allí no parecía molestar a nadie, porque ya llevaba casi una hora tamboreando tranquilamente, cuando unos ancianos se sentaron al lado y a los pocos minutos volvieron a llamarle la atención.

-¡Muchacho… muchacho… para ya con el tambor!

Parecía que nadie quería comprender aquella pasión que llevaba por dentro, cogió su tambor cabizbajo y se marchó a casa.

Para cuando llego su madre y su padre ya estaban al día de la escandalera, que según los vecinos había estado armando por todo el pueblo. Incluso el mismísimo párroco estaba quejándose en la puerta de su casa.

-¡Este niño no para! – Decía la vecina del quinto

-¡Nos tiene atormentados!- Exclamaba la vecina del cuarto

Su madre y su padre pedían perdón con cada queja, ahora tenía que atravesar aquella manifestación que se había organizado en contra suya, entrar en casa y esperar que le regañaran, aunque no sabía muy bien que es lo que él estaba haciendo de malo, o lo que era mucho peor… ¡que le requisaran su tambor!

Así que corrió y lo escondió bien escondido para que esto último no sucediera.

Cuando sus padres hubieron calmado a todas y cada una de  las personas que fueron a quejarse a la puerta de casa, le llamaron para hablar con él.

Lo raro es que antes de hacer esto, sus padres se encerraron en el dormitorio y cuchichearon un buen rato.

Su madre le miraba con una mirada que él no reconocía como la que ella solía ponerle cuando estaba muy enfadada, y su padre tenía esos ojos interesantes que solía tener cuando había que tomar decisiones importantes.

Se esperaba lo peor de lo peor, que le castigaran de por vida sin tamborear. Fue su padre quien comenzó a hablar, mientras su madre se sentó y le cogióhaciendo que él se sentarse en sus rodillas.

-¡Aitor hijo! Esto no puede seguir así

Dijo su padre mientras su madre le abrazaba la cintura, así que pensó… “me van a condenar a cadena perpetua, y me agarran para que no me escape” no pudo contener tanta congestión de sentimientos y los pucheros le salieron solos.

Entonces su madre le abrazó fuerte, le besó y le sonó los mocos, su padre también le dio unos cuantos achuchones, y unos cuantos besos también.

-¡Aitor hijo… no llores – Dijo su padre cogiéndole ahora él en brazos, le pasó el brazo por los hombros y le hablo más bajito, casi como en secreto- ¿Sabes que vamos a hacer para solucionar este lio?

-¡Si!…- Dijo muy triste esperando lo peor

-¿Lo sabes… de verdad que lo sabes?

-¡Si…!

-¡Veamos si es así! ¿Qué es lo que pueden hacer tus padres para que todos queden contentos?

-Quitarme el tambor

Contestó muy bajito, entonces se bajó del regazo de su padre con la cabeza agachada, fue a por su instrumento donde lo había escondido, y se lo llevo a sus padres.

-No hace falta que me castiguéis, yo os lo doy sin necesidad de que me lo pidáis.

-¡Gracias hijo! –Dijo su padre cogiéndoselo- pero esta solución solo contentaría a una parte, que aunque son la mayoría, a nosotros no es la que más nos importa.

-¿Quieres que les pida perdón a todos?

-No… hijo, no tienes que pedir perdón por querer ser músico, eso no sería justo, veo que no sabes lo que tu madre y yo hemos decidido.

-Pues… me parece que no lo se

-¿Quieres saberlo?

-Si no hay más remedio

-¡No… no lo hay!

Aitor se quedó mirándoles pensando que encima se iba a quedar sin poder salir al parque, o sin vete tú a saber el… ¿qué?

-¿Qué habéis decidido? – preguntó esperando la sentencia de aquel juicio donde todos le culparon, aunque él seguía pensando que no había hecho nada malo.

-Pues… hemos decidido matricularte en una escuela de música ¿Qué te parece?

Aitor no se lo podía creer, le iban a enseñar a tocar un instrumento de verdad, abrió los ojos como platos y se puso a pegar saltos mientras besaba a sus padres  y les daba las gracias.

-¡Gracias papa… gracias mamá! Esto sí que no me lo esperaba… ¡Que contento estoy!

Tenía los mejores padres del mundo, siempre lo había sabido, se había llevado una lección, él sabía que no había hecho nada malo, pero sus padres también lo sabían. Como sabían que no era cualquier cosa sus ganas de tocar un instrumento.

Y esta es la historia de cómo Aitor llegó a ser un gran percusionista.

Estrella Montenegro

Rincón curioso: La gran ballena azul

La gran ballena azul

Ballena azul

Hace unos días hablamos del animal más alto, hoy  hablaremos de la ballena azul, sabíais que es el mamífero más grande en el mundo, y el animal más grande jamás conocido, incluso más grande que los mismísimos dinosaurios. Estas ballenas respiran aire, pero tienen su casa en el agua, lo que les ayuda a sostener el peso de su enorme cuerpo. Podemos encontrar a estos mamíferos en cualquier océano nadando en pequeños grupos o solas. En verano migran  a aguas más frías, cuando llega el invierno pueden verse en  las costas de California o México.

Características

Gran ballena azul

Su longitud esta  entre 24 y 27 metros. Su pero oscila entre 100 y 120 toneladas, aunque se tiene constancia de ejemplares de más de 30 metros de longitud y más de 170 toneladas de peso, lo que la convierte en el mayor animal existente en la actualidad y también en el mayor que haya existido nunca en la Tierra.

Su cuerpo es largo y esbelto y parece delgado en comparación con la constitución más rechoncha de otras ballenas. Su cabeza es grande (abarca aproximadamente un cuarto de su cuerpo), plana y en forma de «U». La parte frontal de su  boca es gruesa  posee entre 300 y 400 barbas a cada uno de sus lados, cada barba con una longitud de alrededor de un metro, y que cuelgan de la mandíbula superior, son particularmente anchas (50 cm) en proporción a su longitud. La ballena azul tiene entre 55 y 88 surcos (llamados pliegues ventrales) a lo largo de la garganta y paralelos al cuerpo. Estos pliegues ayudan a la evacuación del agua de la boca después de sus «embestidas» para alimentarse.

La ballena azul, como su nombre indica, es de color azul con tonos grisáceos, y cuenta con ligeras motas azul oscuro y gris

Su suave piel carece prácticamente de hendiduras lo que, a diferencia de otras ballenas, le permite estar libre de parásitos, que solo se pueden encontrar en las puntas de las aletas La aleta dorsal (sólo visible brevemente durante la secuencia de sumersión) está situada al inicio del último cuarto del cuerpo y es pequeña y de forma variable. Cuando sale a la superficie para respirar, la ballena azul saca su espalda y el espiráculo fuera del agua en mayor medida que otras grandes ballenas. Esta característica puede ser utilizada por los observadores para diferenciarla de otras especies en alta mar. Antes de iniciar una maniobra para sumergirse a gran profundidad, suelen sacar su aleta caudal fuera del agua. Cuando respira en la superficie, la ballena emite un denso y espectacular chorro de agua que puede alcanzar una altura de entre 6 y 12 metros que puede ser visto desde una gran distancia en un día de mar tranquilo. Su capacidad pulmonar es de 5.000 litros. Las aletas pectorales tienen forma puntiaguda y una longitud de tres o cuatro metros.

Su enorme tamaño

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Debido a su impresionante tamaño, las ballenas azules son difíciles de pesar. La mayoría eran capturadas por barcos balleneros y  no eran pesadas enteras, un ejemplar adulto puede medir entre 24 y 27 metros de longitud y pesar entre 100 y 120 toneladas. La mayor ballena azul de la que se tiene constancia medía 33,6 m y la mayor longitud validada científicamente fue de 29,9 m. La de mayor peso fue una hembra capturada en las Georgia del Sur en 1947, que pesó 173 toneladas. Las ballenas del Hemisferio Sur son generalmente mayores que las del Norte y las hembras son mayores que los machos.

La ballena azul está considerada como el animal más grande que haya existido nunca en la Tierra. El mayor dinosaurio conocido de la era Mesozoica fue el Argentinosaurus, que se estima que pesaba hasta 90 toneladas, aunque una polémica vértebra de Amphicoelias fragillimus podría indicar un animal de hasta 122 toneladas y 40–60 metros; el pez extinto Leedsichthys puede haberse acercado a su tamaño. [30] Aun teniendo en cuenta la dificultad de encontrar fósiles completos y que su peso sólo puede estimarse, todos estos animales serían más pequeños que la ballena azul.

La lengua de una ballena azul pesa aproximadamente 2,7 toneladas, y, cuando está totalmente abierta, su boca es lo suficientemente grande como para contener hasta 90 toneladas de comida y agua. Sin embargo, a pesar del tamaño de su boca, las dimensiones de su garganta son tales que una ballena azul no puede tragar objetos más grandes que una pelota de playa. Su corazón pesa 600 kilogramos y es el más grande conocido en cualquier animal. Ya al nacer las crías miden entre 7 y 8 m y pesan hasta 2.700 kg (lo mismo que un hipopótamo adulto).

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Alimentación

Las ballenas azules se alimentan casi exclusivamente de kril, aunque también ingieran pequeñas cantidades de copépodos. Un ejemplar adulto puede ingerir hasta 40 millones de kril en un día. Las ballenas siempre se alimentan en las áreas con la concentración más alta de kril y pueden llegar a consumir durante la temporada alta de alimentación hasta 4 toneladas de este crustáceo en un día. Generalmente se alimentan a profundidades de más de 100 m durante el día y sólo se alimentan en la superficie de noche. Las inmersiones durante su alimentación son generalmente de unos 10 minutos, aunque inmersiones de hasta 20 minutos son habituales. La inmersión registrada de mayor duración es de 36 minutos. La alimentación de la ballena se realiza por un sistema de filtrado: en una «embestida» abre su boca introduciendo gran cantidad de agua y de kriles, entonces cierra sus mandíbulas y empuja el agua de vuelta hacia fuera a través de sus barbas, lo que permite que el agua salga mientras captura las presas retenidas en ellas. Aunque su alimentación es casi exclusivamente el kril, incidentalmente también consume pequeños peces, crustáceos y calamares que nadan entre éste.

Reproducción 

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La época de apareamiento comienza a finales de otoño y continúa hasta el final del invierno. Poco se sabe sobre el comportamiento de acoplamiento o lugares de cría. Las hembras generalmente dan a luz una vez cada dos a tres años a principios de invierno tras de un periodo de gestación de diez a doce meses. La cría pesa casi 3 toneladas y mide alrededor de 7-8 m de longitud. Los ballenatos beben unos 380 litros de leche al día y aumentan unos 90 kg de peso también cada día. El destete ocurre aproximadamente a los 8 meses de edad; en ese momento la cría ya ha doblado su longitud. La madurez sexual de los machos se produce aproximadamente a los cinco años de edad, cuando miden en torno a 20-21 m y la de las hembras cuando miden de 21-23 m, también a los cinco años. La madurez física de los machos en el Hemisferio Norte se produce cuando alcanzan los 24 m de longitud, mientras que las hembras la alcanzan a los 25 metros. Los científicos estiman que las ballenas azules pueden vivir hasta 80 años o más.

Los cantos de las Ballenas Azules

 

Las ballenas azules emiten potentes sonidos regulares de bajas frecuencias particularmente adecuadas para la comunicación submarina de largo alcance. Recientes estudios especulan que las Ballenas Azules podrían tener alguna especie de lenguaje sonoro bastante complejo para comunicarse a largas distancias (entre cientos y miles de quilómetros).

También es importante destacar que las el sonido de las Ballenas Azules causa un sentimiento de pena o melancolía cuando es escuchado por los seres humanos, por ello se ha aprovechado su sonido para intentar potenciar el sentimiento de que son animales en serio peligro de extinción.

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Estrella Montenegro

Poesía infantil: En la jungla

POESÍA INFANTIL: EN LA JUNGLA

En la jungla hay animales

¿Quieres saber cuáles?

Puede haber serpientes

arbóreas y terrestres

También grandes leones

que rugen y son cazadores

Las simpáticas jirafas

que de lo altas que son

no necesitan  gafas

No nos olvidemos

de los elefantes

con sus dos grandes orejas

y sus trompas elegantes

Los hay que comen bananos

pelándolos con sus manos

¡Qué listos que son los monos!

En la jungla hay animales

Y todos espectaculares

 Poesía infantil

Estrella Montenegro

Poesía infantil: Pillín el bailarín

POESÍA INFANTIL: PILLÍN EL BAILARÍN

Una mascota quería…

Carlota

Así que un buen día

se la regaló su tía…

Marta

Había que ponerle…

¡un nombre!

que le pegará

Y fuera sonoro

Como era aún un cachorro

era algo trasto

Le encantaba tirar todo

con el morro

Y comerse cualquier cosa

que fuera rica y olorosa

¡Que pillín…! Dijo su tío

Florín

Que contento se ponía

Si escucha el… rin… rin… rin

del timbre o el telefonillo

¡Que pillo… que pillo!

Bailaba por todo el pasillo

Carlota a su mascota

le puso de nombre Pillín

Porque era un gran bailarín

 Poesía infantil

Estrella Montenegro

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