Cuentos con valores: La Desobediencia de Piruli y Pekitas

CUENTO 2 (2)Piruli y Pekitas eran dos hermosos pajaritos azulejos que vivían en un gran y agradable jardín, ambos disfrutaban del extenso territorio donde podían volar, comer frutas, jugar y distraerse todo el día, eran inseparables, eran ¡Amigos!

Los padres  de Piruli y Pekitas también eran muy amigos, y ambos se deleitaban cuando sus hijos se juntaban para jugar, siempre les recomendaban que no debían alejarse de donde ellos pudieran verlos, y mucho menos cruzar la cerca que los separaba del patio de al lado,  ya que, habían otros animales que podían hacerles daño, si mami, si papi,  respondían cada vez que sus padres se los repetían. Y seguían en sus maravillosos juegos,  sin embargo, la curiosidad se hacía presente, siempre que veían los arboles llenos de frutas y escuchaban jugar a otros pajaritos.CUENTO 2 (3)

Un día pregunta Piruli, que era el más travieso,  ¿tú crees que haya algún peligro en ir hasta allá? Yo no lo creo, se ve tan apacible todo y las frutas de esos árboles se ven deliciosas, creo que nuestros padres exageran mucho, ellos ya están viejos y no saben lo que es disfrutar, Pekitas, que no era tan atrevido, le dijo a su amigo, no creo que sea buena idea, recuerda lo que siempre nos dicen nuestros padres, no debemos pasar al otro lado.

¡Vamos Pekitas, no nos va a pasar nada, no seas cobarde! – dijo.

De tanto insistir Piruli, su amigo aceptó, -pero vamos y venimos rápido, exclamó Pekitas,- Si, Si, no nos vamos a tardar, dijo muy entusiasmado Piruli. Y emprendieron el viaje, sin saber todo el peligro, y el aterrador momento que estaban por vivir.

cuento 2 monoAEllos no sabían que, a pesar de que todo se veía tan bonito, no era lo que ellos pensaban que sería. Al llegar a la cerca que separaba los patios, vieron a un monito, y le preguntaron amigo mono, tu que vives  allí, dinos ¿hay algún peligro en ese lugar? Y el mono como era malo, les mintió, y les dijo, – No, aquí no hay ningún peligro, pasen, y vengan a jugar con nosotros-,  y confiados pasaron al otro lado.

Mientras, los padres de los dos amigos, se preguntaban ¿dónde estarán nuestros hijos? Tengo rato que no los veo ni los escucho.

Los amigos, ya estaban en el patio de al lado, donde tantas veces les dijeron no debían ir. El mono los llevó a un lugar, donde habían otros animales, y entre ellos un gran gavilán, que tenía días que no comía. Muy bien mono, has hecho buen trabajo, me has traído comida. Cuando Pirulin y Pekitas escucharon eso, quisieron salir volando, pero era muy tarde, los  atraparon, ¡no podían salir! Y pensó Piruli, no debí desobedecer a mis padres, lo mismo pensó Pekitas. Cuando de pronto; llegaron los padres de ambos con una manada de guacamayas muy grandes y picoteando a todos los que tenían cautivo a sus hijos, los rescataron. A partir de ese día, juraron obedecer a sus padres en todo momento, aprendieron que cuando los padres dicen algo es para beneficio de sus hijos.

Piruli y Pekitas eran desobedientes, pero ya no lo son más.

Fin

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